Como dice Eclesiastés: «¡Ay del solo!» Estamos diseñados para vivir una vida compartida, especialmente con nuestra pareja. Tener objetivos de vida sin considerar a la persona con quien decidimos construir un proyecto conjunto genera frustración y conflicto.
Mi esposa y yo tenemos profesiones distintas (ella médico, yo mercadólogo), pero hemos trabajado para unir ambas carreras. Cuando ella prepara presentaciones, acude a mí para el concepto comunicacional y la estructura visual. Así, ella comunica eficazmente y yo ejercito mis habilidades mientras alimento mi portafolio. El apoyo también implica ceder tiempo, recursos y emociones para dar espacio a los sueños del otro.
Ya sea que ambos decidan tener la mejor empresa del barrio o viajar por Europa como empleados del año, lo importante es alinear objetivos. Cuando trabajamos juntos hacia metas comunes, hay motivación mutua y admiración recíproca. Esto funciona tanto en el emprendimiento como en la empleomanía.